Era delgada, con el cabello largo y brillante como el sol, su mirada reflejaba los cielos de todos los amaneceres despejados. Era joven y emprendió un viaje dejando su poblado, un viaje que la llevó lejos aunque nunca dejó de intercambiar vivencias con su familia.
El camino le había enseñado a ser fuerte, la había provisto de conocimientos que le permitían enseñar con afecto a las personas a quienes cualquier otro hubiera dejado ignorantes. Aprendió el lenguaje de las manos, recorrió la vida con una armadura dorada y una espada que pocos eran capaces de levantar siquiera. Luchó contra vientos, montañas y caballeros. Las luchas le dejaron cicatrices, fortaleza y un retoño.
Ese retoño nacido de la fortaleza hizo que su armadura fuera mas gruesa, y la hizo capaz de acertar golpes mas certeros con su espada.
Progreso, creció, y se estableció llevando a cabo labores para otros, otros que no siempre valoran los corazones nobles.
Su corazón fuerte de repente se abrió y entro en el un caballero a quien esperaba hacía tiempo sin saberlo. Planifico una nueva batalla, pero sin darse cuenta dejó la espada en la mano de su amado, la armadura se aflojó de su torso y calló, y habiendo conseguido todo lo que deseaba fue incapaz de encontrar la espada y ajustarse la armadura, su caballero y su retoño estaban extrañados, sus parientes en la lejanía también, y aunque la apoyaban no entendían como después de tantas batallas ganadas, después de tantas recompensas, en el momento de estar con su caballero y su retoño, en vez de luchar haya dejado su defensa que tan firmemente sabía llevar.
Un día tras otro la cama era su refugio, las lagrimas su amargo alimento, hasta que llegó un mensaje en forma de viento, traía escritas las palabras de victorias, de batallas, de logros y de decisiones.
Esto levanto a la princesa de la cama, parada frente al espejo se vio con salud, con sus piernas y brazos jóvenes, levanto su armadura, su espada, a su retoño y al abrazo de su príncipe reemprendió la batalla nuevamente y con la experiencia de saber que nada vale mas la pena que luchar.
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